A finales del año 2000 estábamos iniciando un proyecto de comunicación en relación con las terapias alternativas o no convencionales y el cuidado de la salud en términos globales. Teniendo que elegir un nombre para dicho proyecto surgió Biloba. Pero, ¿por qué Biloba?

El Ginkgo biloba es un árbol originario de China que está considerado como un fósil viviente. Su antigüedad se fecha en millones de años. Es un vegetal de estructura no muy evolucionada pero muy fuerte que le ha permitido resistir el paso del tiempo y las tremendas inclemencias a que se ha visto sometida la especie.

Se encontró en los jardines palacios de los gobernantes y emperadores como árbol precioso cuidado y reservado para las familias poderosas. Se trajo a Europa durante el siglo XVIII como árbol ornamental y se conservó en jardines, observándose su capacidad para resistir la contaminación en las ciudades y las inclemencias de los factores atmosféricos adversos. De hecho, hay informaciones que cuentan que resistió las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Además de otras maravillosas virtudes, sus semillas tienen la capacidad de tonificar la Sustancia Basal de Riñón, la Esencia que tenemos conservada cada uno de nosotros y nos permite desarrollarnos como seres humanos. Por eso se dice que el Ginkgo biloba puede “alargar la vida”.

El Ginkgo biloba es una especie dioca, quiere decir que existen ejemplares masculinos y femeninos. Su hoja madura está formada por dos lóbulos perfectamente simétricos, por eso el calificativo del género: biloba. Podría decirse que el Ginkgo es una representación de la fortaleza que existe en la unión y en el equilibrio entre Yin y Yang.

Cuando llegó a Europa, aquí se empezaron a emplear sus hojas por su capacidad de “mejorar la memoria” y “hacer llegar la musas”, por eso fue muy empleado por artistas, escritores, etc.

Nosotros quisimos hacer nuestras todas sus virtudes tomando la energía de su nombre.

Aquí reproducimos un poema de J. W. Goethe en el que habla del Ginkgo biloba como representación de sí mismo. El poema fue escrito para una amante y el 15 de septiembre de 1815 en el manuscrito original, escrito unos días antes, pegó unas hojas de Ginkgo.

“Hoja de árbol del este,

que a mi jardín se confía,

secreto sentido ofrece,

como al sabio edifica.

¿Es un sólo ser vivo,

que en si mismo se divide?

¿Son dos que se han elegido,

que tal uno se percibe?

Si respondo a esas cuestiones

creo que el buen sentido doy,

¿no sientes en mis canciones

que yo uno y doble soy?”.