Cáncer y afecciones oncológicas

Millones y millones de minúsculas células viven por y para nosotros, comandadas por la genialidad del Sistema de Control Central®: la coordinación entre el sistema inmunológico, sistema endocrino u hormonal y sistema nervioso. Estoy segura de que has visto un montón de películas e historias reales donde los diferentes departamentos del estado, del ejército, de la policía, de la inteligencia, voluntarios… trabajan juntos para salvar a alguien y recuperarle de una situación delicada. “Heroísmo coordinado”. 

Pero esas acciones heroicas ocurren en nuestro cuerpo, en nuestra vida, cada momento, y no le damos valor. Hasta quizá un día… Estamos vivos, cómoda o medianamente sanos… y de pronto llega una mala, malísima noticia. Cáncer. La palabra que asusta. 

Se dice desde la ciencia que hay más supervivencia. Se dice que no es como antes, y todo ello es cierto. Se ha avanzado mucho en disponer de sustancias químicas y terapias que destruyen las células malas. Así mismo existen terapias que interrumpen determinado proceso bioquímico para frenar o hacer retroceder la enfermedad o afección oncológica. Existen efectos colaterales negativos para las células sanas y para la persona, con los que hay que contar. 

Cada vez con mayor frecuencia en países avanzados nadie se sorprende de que un paciente con cáncer además lleve un cuidado con medicina natural o medicina no convencional. La medicina china de Biloba ofrece un marco especial en estos casos. La visión integrativa crea una sinergia que puede ayudar desde todos los frentes: cuerpo, mente y emociones. 

Por mi formación científica y académica, y respetando las opciones terapéuticas que cada persona elija, prefiero y defiendo la combinación de terapia convencional y no convencional. 

Estoy muy agradecida por todo lo que he vivido en estos años en este camino, por todo lo que se ha promovido, todas las personas que se han acercado buscando ayuda, instituciones que se han interesado por este trabajo tan especial que nos implica a todos, a todas. 

El cáncer es más amplio que el tejido enfermo, por eso se habla de enfermedad oncológica porque en mayor o menor medida, todo el cuerpo está implicado. Y no sólo el cuerpo físico, sino también la mente y las emociones. 

Todo importa ante el cáncer. Podemos crear sinergias para afrontarlo de la mejor forma posible. Todo cambia con la palabra que asusta. Ciertamente, pacientes, familia, amigos, profesionales de la salud, medios de comunicación, todos estamos implicados. 

Por mi formación y respetando las opciones terapéuticas que cada persona elija, prefiero y defiendo la combinación de terapia convencional y no convencional. Por ello, con el paso de los años y la experiencia acumulada, toda la forma de trabajar en estos casos se compiló en el Sistema Probiatic: Programa Biloba de Atención Integral al Cáncer. 

Es interesante si es posible, realizar una historia biológica completa de la persona con el fin de intentar encontrar el origen o posibles causas subyacentes de la situación, así como averiguar implicaciones más allá de lo que preocupa de modo central cuidado de modo global y realizar los cambios oportunos. 

El sistema Probiatic es un programa de atención integral e integrativa al cáncer y a la enfermedad oncológica, respetuoso con el tratamiento convencional que la persona esté llevando. Se evitan interacciones o repeticiones terapéuticas innecesarias.

Algunas de las áreas incluidas en Probiatic son:

  • Dieta que incluye alimentos especiales ricos en nutrientes funcionales que favorecen la detoxificación, la reparación, los procesos antioxidantes. 
  • Plantas o sustancias medicinales.
  • Acupuntura y técnicas acupunturales. 
  • Nutrientes complementarios.
  • Hongos nutricionales. 
  • Regulación inmunológica, hormonal, nerviosa. 
  • Cuidado circulatorio.
  • Apoyo digestivo.
  • Cuidado de las microbiotas.
  • Tener en cuenta los posibles efectos secundarios del tratamiento convencional.
  • Técnicas de introspección como relajación, meditación, mindfulness.
  • Ejercicio, Tai Ji, Qi Gong, yoga… escogido para cada caso y persona.
  • Apoyo cuerpo–mente, life coaching, etc.

En el trabajo de apoyo a las personas con enfermedad oncológica, durante y después de los tratamientos, se acomoda el sistema Probiatic también a cada persona. 

Existen unas recomendaciones generales pero se trata de un protocolo que se optimiza al individualizarse. Soy consciente de que la distancia, el estado de salud y otros condicionantes pueden interferir para que la visita y seguimiento presencial no sea posible. Se puede preparar tanto de modo presencial como por vía online, así como a través de un familiar que la persona designe formalmente cumpliendo toda la normativa en protección de datos. 

Cuando se trata de afecciones oncológicas generalmente la causa es multifactorial. Existen muchos tipos de cáncer. Unos se conocen más que otros. En términos generales las células cancerígenas u oncológicas son distintas a las normales de los tejidos en las que se encuentran. Se ha producido una mutación y las células mutadas han crecido sin control y sin ser reconocidas. Las células oncológicas tienen un metabolismo diferente a las normales, se alimentan de otra forma. 

Como causas o factores predisponentes están por ejemplo:

  • Mayor esperanza de vida y envejecimiento.
  • Fallos en la replicación celular sin reparación de los mismos.
  • Fallos en la detección por parte del sistema inmune de las células iniciales dañadas.
  • Insuficiencia de nutrientes y de control redox.
  • Debilidad creada por la presencia tumoral que agota al organismo.
  • Aislamiento biológico: modificación de pH, creación de films o capas mucosas, zonas de difícil acceso al oxígeno, a los nutrientes y de difícil retirada de anhídrido carbónico y residuos, como ocurre en zonas intoxicadas, en inflamación continuada o infecciones o daños crónicos. 
  • Predisposición genética.
  • Estrés intenso y prolongado, físico y/o mental.
  • Exposición a sustancias tóxicas y/o irritantes como tabaquismo, químicos o contaminantes.
  • Experiencias mentales y emocionales intensas que provocan somatizaciones y alteraciones orgánicas graves.

La familia y los amigos también están implicados y por ello, desde Biloba, se presta especial atención a las personas que conviven y/o cuidan del paciente. Por ello, si estás leyendo esto y eres un amigo o familiar: tú también importas. No te dejes. Cuídate. Te podemos ayudar.

Cada persona es un mundo, y afrontar el cáncer nos pone al límite a todos los que lo vivimos de cerca. El manejo del estrés y de las emociones que surgen durante el proceso es especialmente importante.

Hay mucha literatura, libros, manuales, autobiografías, artículos científicos… mucho material, y no siempre es sensato, por así decirlo,  todo lo que se publica. Por internet y en las redes sociales circulan algunas informaciones totalmente falsas respecto a técnicas, remedios o panaceas curativas irreales. 

Por favor, contrasta información.

El programa Probiatic ha sido incluido en la oferta de ayuda a pacientes de enfermedad oncológica y a sus familias en diversas instituciones y fundaciones cuyos profesionales han recibido la formación tanto de modo presencial como en los formatos online. 

Me llena el corazón de alegría poder decir que el programa Probiatic es siempre muy bien acogido en los congresos e instituciones en donde se me solicita compartirlo y enseñarlo. Probiatic además se une a la investigación en las afecciones del siglo XXI. 

El sistema Probiatic se ha llevado a congresos, escuelas y se enseña a profesionales de la salud en más de 70 países de forma presencial y  en formato online.

Biloba ofrece esta formación para profesionales y para personas interesadas.

Una de mis pacientes, destacó de su experiencia que “La doctora Lorite había respetado en todo momento el tratamiento del hospital”. Para mí es lo lógico y a ella, que también era sanitario, le daba confianza.

La mayoría comentan que “Ha sido una experiencia maravillosa e inesperada, dentro de la gravedad”. De ahí viene una frase que siempre digo: “Nadie es el mismo tras el cáncer”.

Sentirse acompañado/a en todo momento es algo que se valora mucho. También trabajar con cierto sentido del humor y aprender “gracias a o por culpa de la situación” a valorar lo que de verdad importa en la vida y quizá modificar nuestra escala de valores.

Muchísimas personas se dan cuenta de que “no tienen ninguno o casi ningún efecto secundario”, lo cual es de agradecer, porque también “la vida puede llevarse de forma bastante normal, dadas las circunstancias”, y “han aprendido a cuidarse y a quererse”.

Es honesto reconocer que no siempre conseguimos el éxito pleno que deseamos, sin embargo vivimos con alegría que el tiempo estimado se prolongue con mejor calidad de vida, y esto se recibe como un regalo.

No puedo, qué más quisiera yo, decir que todo irá bien al 100%, pero sí puedo decir que se hace todo lo posible por ayudar. Por otra parte, muchísimos tipos de cáncer hoy día se superan y con Probiatic conocerás un nuevo estilo de vida para ayudarte durante los días altos y bajos, y durante los días posteriores.

Siempre vas a encontrar honestidad y sinceridad, en todo mi trabajo.

No puedo decir que un lugar donde he presentado Probiatic haya sido mejor que otro. Pero sí puedo destacar una experiencia especial muy inspiradora para todos los casi 300 profesionales asistentes, que tuvo lugar a finales de septiembre de 2016 en Inglaterra en el marco del congreso internacional del British Acupuncture Council donde presenté mi trabajo titulado “Cáncer, dolor y acupuntura. Caminos internos y externos para pacientes y profesionales de la salud”. Fue un seminario en el que se trató de oncogénesis, terrenos, y del programa Probiatic, así como tratamientos para poder aplicar y de casos reales con sus resultados.

Reproducción parcial del artículo, “Bucles y lecciones vitales“, publicado el 26 de septiembre de 2019 en la revista Long Island al Día, de Nueva York:

“En la última parte del seminario, presenté una selección de mis casos, y según iba llegando el final, se me aceleraba el corazón, tal como ahora que estoy escribiendo. Todos los casos eran muy queridos para mí, pues establezco una relación muy especial con las personas. De todos ellos/as, excepto dos, todos siguen vivos. El último de ellos con el que cerraba el seminario tenía ,como otros, una imagen. Conté el caso. 

…Sin que hubiera habido quimioterapia o radioterapia previa, su organismo había comenzado a destruir las células malignas y los restos habían colapsado el cuerpo. Es lo que se llama un fenómeno de lisis tumoral. Cuando esta persona ingresó en la UCI, el pronóstico era de 48 horas de vida.

Se comenzó el tratamiento con quimioterapia y medicación específica. Su tipo de linfoma en ese momento aún sin identificar resultó ser un linfoma de células de manto (MCL, por sus siglas en inglés, mantle cell lymphoma). Mi experiencia en linfomas ya era amplia, pero de este, no se sabía mucho ni había tratamiento específico.

La quimioterapia y la medicación comenzó a hacer efecto y sorprendentemente para todos, la persona salió de la UCI aunque estuvo casi 2 meses en el hospital recuperándose. Con un pie aquí y otro allá, la vida se abrió camino. La doctora que llevaba su caso en el hospital  le decía: «Esté contento, está vivo de milagro». Una pregunta que le hacían con frecuencia era si no tomaba medicación convencional alguna, a lo que él siempre respondía que no. Gracias a no tener diabetes, ni hipertensión, ni problemas renales, ni cardiacos, ni depender de ninguna medicación para ello (algo inusual hoy día en alguien de 75 años), su organismo pudo resistir la intensidad de la quimioterapia y del proceso en sí mismo. Hacía ya varios años que se cuidaba lo propio de la edad con complementos nutricionales que había ido aceptando con el tiempo.

Aquel caso último tenía una imagen, como os he dicho, y las últimas palabras las dije muy rápido: «Esta persona, a quien habían dado dos días de vida, vivió dos años y con muy buena calidad de vida. Dos días se transformaron en dos años, con todo lo que ello significa de vivencias. Cuando falleció, había personas que se sorprendieron porque no sabían que estaba enfermo. Esta persona falleció hace poco más de un mes y en estos días sería su cumpleaños. Era mi padre». 

Las lágrimas que contenía, brotaron al final, sin remedio, delante de todos. 

Los asistentes se miraban unos a otros. Creo que estaban tan concentrados en lo que estábamos hablando que tardaron unos segundos en darse cuenta de lo que yo había dicho. Lo que vino a continuación con toda la sala en pie no lo olvidaré jamás y lo guardo en mi corazón. 

Gracias”.

Abrir chat