Síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y afecciones relacionadas

El síndrome de fatiga crónica (SFC) se refiere a una serie de manifestaciones (signos y síntomas) que tienen como eje central el cansancio o la sensación de fatiga continuada. ¿Crees que tienes SFC? Si te sientes siempre cansada, si estás harta de decir que estás cansada, sigue leyendo.

Estoy agotada,

Con bastante frecuencia, hay personas que dicen padecer fatiga crónica, cuando lo que quieren expresar es que desde hace bastante tiempo se sienten cansadas o agotadas, tanto física como mentalmente.

Esta situación, de hecho, afecta a una gran parte de la población y puede relacionarse con causas o razones muy diferentes. Entre los motivos que generan esa sensación de agotamiento encontramos:

  • El ritmo de vida frenético.
  • La falta de sueño reparador o el insomnio.
  • Las preocupaciones y el estrés del día a día.
  • Circunstancias concretas como los cambios de trabajo, trabajar con turnos diferentes y variables, cuidar a una persona que atraviesa una enfermedad, una separación o divorcio, la pérdida de un ser querido, el nacimiento de un bebé con los cambios en ritmos y horarios que implica, o incluso llevar una dieta que puede ser inadecuada. También una mudanza puede dejarnos agotados y tras varias semanas incluso meses, sacando cosas de las cajas y reordenando, decimos que estamos agotados, muertos o muertas de cansancio.

Pero todo lo que acabo de nombrar no tiene por qué ser un síndrome de fatiga crónica, sino que «solo» estás muy cansado o agotada.

La fatiga en el caso del síndrome de fatiga crónica presenta la característica de que «no se alivia por el descanso, no se alivia por el reposo».

Según define el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta (EEUU), estaríamos ante un caso de SFC cuando:

  • La fatiga dura más de seis meses consecutivos, no es consecuencia del ejercicio físico y no se alivia con el reposo.
  • El malestar después del ejercicio dura más de 24 horas.
  • Se han descartado enfermedades preexistentes o de sintomatología similar, en base a los resultados de los análisis, examen del estado físico y mental, y revisión de la historia clínica.
  • Coinciden cuatro o más síntomas, a parte de la fatiga, de manera persistente o con recaídas durante seis meses consecutivos.

El SFC puede manifestarse de varias maneras, y en cuanto a la génesis, implica al sistema de control central (SCC): al sistema inmunológico, sistema nervioso y sistema endocrino u hormonal. Así mismo el inicio o mantenimiento del SFC puede estar relacionado con algunos microorganismos como virus o parásitos,, sustancias irritantes, contaminantes, toxinas, experiencias vitales concretas,  etc. de modo aislado o conjunto. 

También suele implicar, por ello, a las microbiotas que componen las paredes mucosas no sólo del intestino sino de otras mucosas de cavidades del cuerpo. Determinados tratamientos pueden modificar el SCC y crear un entorno biológico propicio para el SFC. En el SFC se encuentra un cambio en el cual el sistema inmunitario cree que ocurre algo “continuamente”.

Te planeo una pregunta: Si te tomas unos días de descanso, cambias de aires, se solucionan los problemas… ¿se pasa el cansancio y te sientes revitalizada? Si la respuesta es afirmativa, es bastante improbable que padezcas un síndrome de fatiga crónica y menos aún fibromialgia y/u otra de las afecciones relacionadas.

Los años 80 fueron unos años frenéticos a nivel social, cultural y económico. Los ejecutivos eran el paradigma del éxito: llevaban una vida intensa, durmiendo muy poco, trabajando hasta altas horas, asumiendo riesgos financieros y personales. Durante los 80 se gestaron muchos de los problemas de salud que se manifestaron en los 90 y que heredamos en el siglo XXI. Hemos heredado una forma de vivir que ha ido pasando factura a muchas mujeres y hombres.

En Estados Unidos, los primeros casos de esa Fatiga Crónica se daban en: ejecutivos que tras lo que aparentemente parecía haber sido una afección viral, no levantaban cabeza y estaban agotados, no podían pensar, ni levantarse de la cama, no podían tomar las decisiones que antes eran fáciles y mucho menos llevar el ritmo de vida al que estaban acostumbrados. En Europa, fue a primeros de los 90 cuando se empezaron a detectar más casos de SFC aunque no se llamaba así, ni se sabía muy bien lo que pasaba.

Ahí fue donde yo empecé a investigar el Síndrome de Fatiga Crónica, buscando una respuesta para mis pacientes ante algo que aparentemente era una afección hormonal, neurológica, inmunológica, alimentaria o todo a la vez.

En los inicios se llamó de varias formas, entre ellas, Síndrome de Fatiga Crónica Postviral, o simplemente Síndrome Postviral. Dado que muchas personas se quejaban de dolor de distinta intensidad que no remitía fácilmente, se le llamó Encefomielitis Miálgica (EM), esta denominación dejó de utilizarse hace mucho tiempo pues se confunde con las siglas de esclerosis múltiple, aunque pueda encontrarse aún en alguna bibliografía.

Actualmente, la mayoría de los casos de SFC (con o sin fibromialgia) se inician en mujeres, con una edad en la treintena y cuarentena, si bien hay muchas mujeres con más de 50 años que comenzaron a gestar su SFC hace tiempo.

Esto me lo preguntan mucho. Son varias las razones que pueden desencadenar un SFC, la fibromialgia y las afecciones relacionadas y no son excluyentes.

Las personas afectadas suelen pertenecer a un nivel medio-alto socio-cultural, personas con un estilo de vida profesional / personal muy competitivo, exigente, autoexigente, suelen ser personas muy perfeccionistas y muy activas.

No importa tanto cuál sea tu trabajo realmente… lo que importa es cómo te lo tomas tú, cómo lo vives tú. Obviamente la tipología no ha de ser necesariamente esta, pues como se ha comentado, son muchos los factores que pueden intervenir. Pero… todo cuenta. Crear una situación de estrés mantenido puede ser el origen de diversas afecciones físicas y/o mentales. 

¿Cuáles son las manifestaciones más frecuentes del SFC además de la fatiga?

  • Defensas bajas: tendencia a infecciones por hongos, virus, bacterias o parásitos.
  • Dolor de cabeza casi diario.
  • Estado de ánimo: Tristeza, depresión, ansiedad, falta de motivación, todo cuesta mucho hacerlo, tardas una hora en levantarte. Rabia, frustración, decepción.
  • Ginecología: miomas, quistes mamarios, endometriosis.
  • Hipersensibilidad: Alergias. Afecciones autoinmunes. Sensibilidad química, electromagnética, alimentaria…
  • Miedo: a no cumplir con lo que se espera de ti tanto en trabajo como en la familia, miedo a no estar a la altura, a no cumplir las expectativas.
  • Neuralgias: ciáticas, lumbalgias. Contracturas, rigidez. dolores hombros, cuello.
  • Mentales y cognitivas: Menos memoria, poca concentración. Dificultad para pensar, con sensación de pesadez o turbidez (Brain frog). Dificultad para realizar tareas que antes no suponían esfuerzo. Alteraciones de los sentidos: vista, oído… Dificultad para encontrar las palabras o para expresarse.
  • Sistema locomotor: Fibromialgia. Dolor muscular, a veces, el más mínimo roce le produce muchas molestias. Dolores articulares, con sensación de pesadez, de ligero calor en las articulaciones, sobre todo las pequeñas articulaciones.

Muchas de las personas que me consultan me dicen: ¡Es que no me creen!.

No somos todas las personas iguales. Por esa razón yo practico la medicina biológica de tratamiento totalmente personalizado. Para mí, es esencial encontrar el hilo conductor, encontrar qué te pasa exactamente y ayudarte a remontar para recuperar tu bienestar físico, mental, emocional y tu vida.

Yo te creo.

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