Inmunomodulación.
Reequilibrio del sistema de control central

Existen tres sistemas especiales en nuestro organismo que funcionan de modo coordinado para que todas y cada una de las células en nuestro cuerpo estén perfectamente bien. Estos tres sistemas son:

El sistema
inmunológico

El sistema
nervioso

El sistema
endocrino (hormonal)

Los llamo el Sistema de Control Central (SCC).

El SCC protege de diversas amenazas a todas las células, a los tejidos, los órganos y los sistemas que nos componen a nivel físico, pero también cuida la actividad mental y nuestra vida emocional.

Las amenazas pueden ser virus, bacterias, hongos, parásitos, situaciones difíciles de la vida, accidentes y otras. El estrés mantenido en el tiempo y vivencias negativas muy intensas pueden igualmente afectarnos. Tienes más abajo información ampliada sobre los factores que afectan a nuestra salud.

El SCC trabaja gracias a una variedad de células y de sustancias que actúan de modo equilibrado. Es el equilibrio lo que mantiene el bienestar y por ello, el modo más global de ayudar al organismo cuando hay problemas es mediante “modulación”. Modular significa ajustar y balancear distintas tareas del organismo simultáneamente.

Con frecuencia comento en clases y conferencias que si hubiera que elegir un solo sistema para cuidar, del cual dependieran todos los demás, ese sería el sistema inmunológico. Todas las células, tejidos, órganos y sistemas pueden ser afectados por virus, bacterias, hongos, parásitos y/o recibir el impacto de vivencias negativas, por ello, el sistema inmune es esencial en el cuidado del SCC.

Pensemos en el sistema inmunológico como si se tratara del Departamento de Defensa de un país. Defensa e Inteligencia suelen estar relacionados y coordinados y necesitan una correcta Red de Comunicación y por supuesto, damos por sentado que dispone de recursos básicos para mantener a la tropa y a los mandos. En el organismo ocurre exactamente igual. Ante una invasión (infección o infestación) o una agresión (física o psicológica) sufrimos daños y alteraciones como manifestación de la lucha entre el organismo y el agente invasor o extraño. Las manifestaciones pueden ser de diversa índole e intensidad pero se percibe como malestar físico, emocional y/o mental, dolor, enfermedades, etc.

Para que este “Departamento” funcione de forma óptima es necesario:

  • Reconocer lo propio y lo extraño.
  • Identificar cuanto antes al agente perjudicial o invasor.
  • Escoger las armas bioquímicas, orgánicas o celulares adecuadas contra el agente patógeno; en caso de no tenerlas disponibles, hay que diseñarlas.
  • Planear la estrategia de defensa. La inflamación es la primera de ellas, no requiere personalizar las armas.
  • Comunicar con los otros sistemas implicados: transmitir información. La presencia de ciertas sustancias del sistema inmune o del mismo agente patógeno desencadena una serie de información hacia el sistema nervioso y el endocrino/hormonal. Nos preparamos para la batalla y después para la recuperación.
  • Movilizar los medios de defensa suficientes de acuerdo con la situación.
  • Vencer al enemigo, neutralizarle.
  • Reparar los daños.
  • Recordar: Guardar memoria por si se repite la agresión. Se crea una base de datos en el sistema inmune que puede ser más o menos duradera, el sistema nervioso aprende (modo de respuesta por defecto) para generar cuanto antes también la respuesta hormonal. 

Si todo va bien y el reconocimiento de lo propio y de lo extraño funciona, no se desarrollan alergias ni afecciones autoinmunes. Tampoco crecerán células que sean compatibles con posibles procesos oncológicos. Una célula tumoral maligna es una célula que salió mal en el proceso de replicación celular y no fue identificada a tiempo, ya que normalmente el sistema inmune encuentra este tipo de células y las destruye antes de que signifiquen un problema. Impresionante ¿verdad? ¡Estamos muy bien hechos!

El sistema inmune trabaja según dos modos de respuesta simultáneos, uno de ellos el modo Th1 se encarga principalmente de reconocer virus, bacterias, parásitos que se encuentran en el interior de las células, reconoce células que son defectuosas y las destruye (sería el caso de células potencialmente cancerígenas que el sistema inmune reconoce y destruye). Esto se realiza principalmente con sustancias como interleukina 2 (IL 2), interleukina 12 (IL 12) e interferón gamma, y células como las NK (natural killers). Este modo funciona principalmente durante el día, desde primeras horas de la mañana.

El modo Th2 se encarga principalmente de reacciones proinflamatorias mediadas por sustancias. Entre las interleukinas más propias de estas acciones están IL4, IL6, IL10, IL11, TNF (Factor de necrosis tumoral) y los anticuerpos. Este modo funciona principalmente desde la tarde y noche.

Los dos modos actúan a lo largo de las 24h del día, pero mientras uno predomina en su franja horaria, y el otro se queda en mínimos. Se forma un equilibrio perfecto y cíclico. Este cambio de predominio Th1 a Th2 y viceversa está promovido por el sistema nervioso y las hormonas que modulan las funciones según sea de día o de noche, y según nuestra actividad física y mental.

El funcionamiento cíclico de los sistemas asegura la salud y el bienestar. El problema llega cuando se rompen los ciclos. Los ciclos se pueden desequilibrar de varias maneras relacionadas generalmente con intensidad y con tiempo. Por ejemplo, si la respuesta inmune del modo Th2 se hace predominante durante 18 horas en lugar de durante 12 horas, esto significaría, siguiendo con el ejemplo, que al modo Th1 le quedan 6 horas de máxima actividad. Este exceso de respuesta Th2 que disminuye la respuesta Th1 se puede traducir en afecciones inflamatorias duraderas, incluso crónicas, con baja defensa antiviral y antibacteriana, con lo que pensamos que tenemos las “defensas bajas”.

Suele ser común que se quiera aumentar las defensas. Sin embargo, en el caso del que hablamos el problema no es en sí que “las defensas” (Th1) estén bajas, sino que la respuesta inflamatoria (Th2) está alta, es excesiva. Por ello, la pauta terapéutica más adecuada es inmunomodulación: calmar el exceso de respuesta inflamatoria y así se recupera el modo Th1.normalmente.  Tampoco viene mal una ayuda a la respuesta eficaz Th1 frente a un virus o bacteria, pero si no se calma o regula Th2 tendremos el origen sin solucionar y no veremos resultados esperados.

Este desequilibrio es uno de los más destacados en el siglo XXI, y también explica las reacciones alérgicas y afecciones autoinmunes, el síndrome de fatiga crónica, afecciones complejas relacionadas con estrés crónico, e incluso algunos casos de cáncer. En la reciente pandemia se ha hablado mucho de “tormenta de citokinas”… se trata de un exceso Th2 proinflamatorio.

Por supuesto, pueden darse casos de “defensas bajas” (Th1 débil) con una respuesta inflamatoria normal.

Tanto la respuesta inmunológica humoral (basada en sustancias) como la celular (basada en células) son importantes las 24 horas del día. Lo que se denomina respuesta proinflamatoria es también la respuesta innata o inmediata. Cuando se percibe un agente invasor es la primera respuesta que se activa. En algunas personas esta respuesta es exagerada y puede crear problemas serios de salud tanto agudos como crónicos.

El sistema nervioso y el endocrino/hormonal también tienen sus propios ciclos. En las mujeres es muy claro que existen ciclos como el ciclo menstrual que implica dos ciclos en uno: por una parte tenemos lo que ocurre en los ovarios (ciclo ovárico) y por otra lo que ocurre en el endometrio que es la pared interna del útero (ciclo endometrial) y la que sangra durante la menstruación.

Ejemplos de ciclos y de funcionamiento coordinado son el eje hipotálamo – hipófisis – gónadas y el eje hipotálamo – hipófisis – páncreas. Así mismo la liberación de cortisol que nos prepara para la actividad diaria, o la de melatonina que marca la hora de irse a descansar tiene una liberación cíclica a lo largo de las 24 horas.

Cuando todo funciona bien, en su momento y en el nivel adecuado, se mantiene la salud y el bienestar.

La inmunomodulación es el paradigma de equilibrio y salud inmunológica. Inmunomodulación y modulación del equilibrio nervioso y hormonal se pueden realizar de distintas formas en medicina integrativa.

El modo en que vivimos es esencial. Saber adaptar nuestra actividad, dieta y hábitos al clima en el que vivimos, a los cambios de las estaciones, a nuestra edad, nuestra tipología, etc., es algo que se enseñaba ya hace miles de años. Se nos ha olvidado un poco. Comemos de modo inadecuado sin pensar en los nutrientes que son los que alimentan, sin pensar en las necesidades reales que tenemos; nuestra actividad física puede ser inapropiada por exceso o por defecto, rompemos los ciclos de sueño con una facilidad impresionante…

La combinación de ciertos nutrientes complementarios, plantas medicinales, hongos nutricionales, con terapias como acupuntura, dieta adecuada, sistemas detox, cambios personalizados en estilo de vida, coaching vital (Life coaching), pueden ayudarnos a comprender qué es lo que podemos modificar para vivir más saludables y más felices.

En Biloba se trabaja con productos complementos nutricionales y herbales específicos con ingredientes de calidad máxima, control de fabricación GMP, exentos de contaminantes, legalmente etiquetados y formulados de modo especial para actuar sobre cuerpo y mente. Los extractos se eligen de modo concreto para facilitar absorción asegurando la alta biodisponibilidad.

El cuerpo hace mucho esfuerzo por mantener el bienestar. Ayudémosle. Vives en él y por muchos años.

Estos factores son los que nos pueden afectar a la salud física y mental. El 1 y el 2 son los que todas las personas nombramos como los que más nos afectan. El 3 aparece cuando somos más conscientes; los demás, nos vienen a la memoria cuando pensamos un poco más. ¿Cuáles te afectan a ti?

  • El Clima. Sin lugar a dudas es el conjunto de factores que más afecta de modo general. Cuando preguntamos a las personas qué te afecta en tu estado de físico o emocional, casi siempre, el clima se nombra en primer lugar.
  • Las emociones y los pensamientos. Este segundo punto es el que se suele nombrar como más importante junto con el primero como origen de desequilibrios de nuestro estado de salud y pérdida de sensación de bienestar. Casi todos lo nombramos como “estrés“, pero el estrés es tanto físico como mental. Tienes una página especial en el menú de terapias para ampliar información sobre el estrés.
  • Hábitos y costumbres. Lo que hacemos todos los días y posiblemente durante mucho tiempo. Puede afectar al organismo, positiva o negativamente.
  • Yatrogenia. Se refiere al abuso o mal uso de medicamentos.
  • Envejecimiento. Evidentemente el paso del tiempo, el envejecimiento que a todos nos llega, todos estamos sometidos al paso del tiempo. Vivimos más años que antes, pero no necesariamente mejor.
  • Genética. Podemos haber heredado un fallo congénito, que conduzca a una enfermedad congénita, o bien un terreno que no sea muy propicio, poco saludable, o que nos haga mas susceptibles a determinado tipo de desequilibrio.
  • Accidentes. Todos estamos expuestos a sufrir un accidente o un traumatismo, aunque ello sea la picadura de un mosquito que te inyecta una neurotoxina o un agente infeccioso y sobreviene la enfermedad. Desgraciadamente los accidentes están en nuestra vida cotidiana. La mayoría de los accidentes ocurren en el hogar, donde bajamos la guardia y tenemos caídas o resbalones. También hay una alta tasa de accidentes en los lugares de trabajo, si bien las autoridades y las empresas realizan esfuerzos por mantener los centro de trabajo como áreas seguras,
  • Agentes infecciosos. Todos estamos también expuestos a la posibilidad de ser afectados por virus, bacterias, hongos, parásitos. La globalización y la facilidad para viajar de un lugar a otro también conlleva que los agentes infecciosos viajen a la velocidad del avión más rápido y se pongan en unas horas en otro continente.

(1) Extraído del libro “ Sistema de control central. Regulación y cuidado” de Nuria Lorite Ayán.

“En el equilibrio está la virtud”, esto es aplicable igualmente a nuestro cuerpo.

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