Alergias y afecciones autoinmunes

Cada vez existe una mayor incidencia de alergias de todo tipo así como de enfermedades autoinmunes.

Rinitis, dermatitis, conjuntivitis, fiebre del heno, sensibilidad alimentaria, síndromes de sensibilidad química múltiple, síndrome de fatiga crónica, enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide, tiroiditis… El mundo y el entorno global del siglo XXI, el cambio climático, los cambios y crisis sociales y sanitarias, nos llevan a una forma de vivir en la que estamos “a la que salta”. Esta forma de vivir no es promotora de salud sino de defensa inadecuada, como ocurre en las alergias y afecciones autoinmunes.

El sistema inmunológico que funciona de modo normal es capaz de reconocer lo que es propio y lo que es extraño en nuestro organismo. Cuando detecta algo extraño y patógeno que puede perjudicar al cuerpo, hace todo lo posible por eliminarlo mediante el trabajo conjunto de células como linfocitos, NK, eosinófilos, mastocitos, y sustancias específicas como interleucinas, prostaglandinas, tromboxanos, anticuerpos, etc.

Se consideran respuestas de hipersensibilidad. Son respuestas equivocadas y  exageradas iniciadas por el sistema inmunológico, pues los agentes ante los que responden, generalmente no son patógenos. Ciertas reacciones de hipersensibilidad pueden poner en riesgo la salud y la vida, como sería el caso del shock anafiláctico. 

Las alergias generalmente no dejan debilidad en el organismo, cuando no hay agente alergizante o alérgeno. Notarás que cuando no hay polen no te sientes mal. Sin embargo, en el caso de que las alergias sean consecuencia de un desequilibrio entre las fases de funcionamiento del sistema inmune tipo Th1 y Th2, cuando se produce un predominio proinflamatorio Th2 a costa de la defensa antimicrobiana activa Th1, se pueden dar casos de alergias y de debilidad frente a infecciones. Situaciones como el síndrome de fatiga crónica, candidiasis, infecciones virales crónicas y otras pueden crearse con este desequilibrio de base. La persona con tendencia a alergias o a afecciones autoinmunes, también presenta un terreno más propenso a otras afecciones. Son “maneras de ser y de enfermar”.

En el caso de las reacciones autoinmunes, sí pueden tener consecuencias pues el “agente” ante el que  se reacciona está presente en el cuerpo de modo continuado, y por ello, pueden afectar al funcionamiento del cuerpo.

El tratamiento se basa en estudio y valoración de los diferentes factores desencadenantes, pauta y programación de evitación, pauta y programación de desensibilización si es el caso como en alimentos o sustancias tópicas, pautas de modulación inmune y antiinflamatoria en las afecciones autoinmunes en concreto.

Existen recomendaciones generales, sin embargo, la individualización o personalización del estudio y tratamiento ofrece mejores resultados y calidad de vida. 

Puedes volver a recuperar tu vida, puedes volver a tener un estilo de vida que te permita disfrutar y vivir con tranquilidad. Generalmente existe lo que se denomina un tratamiento de fondo o de terreno y un tratamiento para las fases agudas, que irás viendo que son más leves, más cortas o más distanciadas, lo que será síntoma de tu mejoría. Las pruebas y analíticas irán mostrando también tu recuperación hacia la normalidad.

La diferencia entre una alergia y una respuesta o afección autoinmune es la siguiente:

En una alergia la respuesta de hipersensibilidad o de hiperreactividad se produce ante un agente externo (polen, aditivo, componente material de un tejido, medicamentos y otros…). La más conocida es la atopía. La más severa es la anafilaxia. Una reacción anafiláctica por ejemplo como respuesta a un antibiótico al que se es alérgico puede provocar un desenlace fatal. Hemos de tener en cuenta que las reacciones de este tipo no necesariamente aparecen la primera vez que se está en contacto con una sustancia o fármaco (hipersensibilidad retardada), sino que puede ser en la 2ª o 3ª ocasión. Si es un contacto único como con un alimento o sustancia con la que entramos en contacto, el tiempo de respuesta está entre pocos minutos y 72 horas, con una media de 24 horas desde el contacto a la respuesta.

La afección autoinmune, como la palabra indica, es una respuesta hiperreactiva de defensa (inmune) equivocada ante algo que es nuestro (auto), por ejemplo, articulaciones de la rodilla o de los dedos en la artritis reumatoide, o la glándula tiroides en el caso de las tiroiditis autoinmunes. En los procesos autoinmunes intervienen otros factores que no son necesariamente los de tipo alérgico. El órgano o tejido que es objeto de la reacción autoinmune se ve afectado en sus funciones y de ahí se derivan los daños a todo o parte del organismo. Las alteraciones resultantes pueden ser severas y afectar a las funciones necesarias para el bienestar y para la calidad de vida.

En ambos casos se crea una reacción inflamatoria local o general y fruto de ella, la incomodidad o los daños más o menos graves. 

 

Los lugares más comunes donde se manifiestan las alergias o las reacciones que se asocian son:

  • Piel: dermatitis.
  • Ojos: conjuntiva, conjuntivitis; blefaritis, en los párpados.
  • Mucosa nasal: rinitis.
  • Garganta: laringitis, faringitis.
  • Bronquios, sistema respiratorio: asma.
  • Sistema digestivo: inflamación de la mucosa intestinal, posible intervención de las funciones hepatobiliares. Sensibilidad gástrica.
  • Riñones, hígado, vasos sanguíneos (vasculitis).
  • Síndrome de sensibilidad química múltiple.
  • Síndrome de sensibilidad múltiple.

Biológicamente, las alergias pueden clasificarse en dos clases y en cuatro tipos:

Dos clases:

  • Hipersensibilidad inmediata: se acompaña de anticuerpos en el suero sanguíneo (generalmente IgE) Tipos I, II y III
  • Hipersensibilidad retardada: se acompaña de linfocitos T

Cuatro tipos:

Tipo I: reacciones anafilácticas (atopía), con presencia de anticuerpos principalmente IgE.

  • Anafilaxia, propiamente dicha, sistémica
  • Alergia, local

Tipo II: Reacciones citotóxicas, contra antígenos que se fijan en las paredes celulares. Interviene el sistema de complemento, se produce lisis celular.

Tipo III: Reacciones mediadas por complejos inmunes. Complejo de precipitina que se fija en los pequeños vasos y produce una inflamación.

Tipo IV: Reacciones mediadas por células. Intervienen sustancias y células como los linfocitos T y los macrófagos tisulares. Hipersensibilidad retardada, 24 horas como media. Se relaciona con alergia infecciosa y con dermatitis o eczema de contacto.

Normalmente las alergias que se manifiestan como rinitis o conjuntivitis alérgica, fiebre del heno o alergia al polen, etc., pertenecen al tipo I, mientras que las reacciones a alimentos o componentes de alimentos pertenecen al tipo I y IV. Los alérgenos (sustancias que provocan la reacción alérgica) son de naturaleza proteica, pueden entrar en el organismo mediante inhalación, ingestión, vía subcutánea e intravenosa. Cuando un fármaco provoca una reacción alérgica o anafiláctica se producen estas reacciones. 

Las personas con problemas de alergias de contacto, sensibilidad a perfumes, esencias, látex, anisakis, etc., ven cómo su vida se altera más de lo que quisieran. En ocasiones, se hace realmente complicado vivir en un entorno libre de alérgenos. 

Te puedo ayudar.

La investigación conjunta en medicina integrativa uniendo estudios y analíticas propios de la medicina convencional, junto con los protocolos de valoración de la medicina china y el estudio de terrenos reaccionales, promueve una visión amplia y global de las posibles causas de alergias y afecciones autoinmunes. En cada caso el estudio ha de ser individualizado, si bien, se pueden enumerar unas causas más frecuentes:

  • Estrés físico y mental.
  • Agotamiento físico y mental.
  • Falta crónica de sueño.
  • Exposición a sustancias irritantes como productos de limpieza, esencias aromáticas…
  • Exposición a agentes contaminantes en el aire, alimentos y aguas.
  • Alteraciones propias del sistema inmune preexistentes que promueven una fase proinflamatoria Th2 excesiva.
  • Síndrome de fatiga crónica.
  • Determinados virus.
  • Terrenos biológicos con debilidad hepatobiliar.
  • Floras y microbiotas alteradas: intestinal, respiratoria, piel…
  • Intolerancias alimentarias (no son alergias, pero promueven terrenos alérgicos).
  • Celiaquía.
  • Deshidratación en mucosas y piel.
  • Insuficiencia de ciertos nutrientes como el cobre, el azufre, ácidos grasos omega 6 y omega 3.
  • Insuficiencia enzimática.
  • Anemia o estados preanémicos.
  • Determinados tratamientos que modifican la respuesta inmune.
  • Personas muy exigentes consigo mismas.

El primer paso es realizar una valoración personalizada. No obstante, existen unas recomendaciones que suelen ser comunes y beneficiosas para todos los casos. 

La clave u objetivo principal es:

  • Modulación inflamatoria e inmunológica: calmar la respuesta hiperreactiva. 

Ello se puede realizar con determinados nutrientes como ciertos bioflavonoides, o bien ciertos hongos nutricionales, moduladores de la inflamación, etc. Existen complementos nutricionales específicos que ayudan de modo global contemplando los factores posibles. Si se acompañan de terapia específica que contemple cuerpo y mente, podemos dirigirnos un poco más rápido hacia el bienestar.

A continuación, se presenta una lista de pautas que son convenientes trabajar en estos casos de modo personalizado: 

  • Averiguar qué factores, sustancias, alimentos o medicamentos desencadenan las respuestas alérgicas y realizar lo posible por eliminarlas de la dieta o del contacto. Propuestas terapéuticas de desensibilización.
  • Averiguar si además existen intolerancias alimentarias, determinarlas  y preparar las dietas acorde a ello.
  • Regulación nutricional: nutrientes que pueden calmar la respuesta inmune equivocada.
  • Modular la respuesta inflamatoria. Alivio de las molestias adyacentes.
  • Valorar las funciones dañadas en caso de autoinmunidad: modular el sistema inmune para que no responda contra articulaciones, tiroides, etc.
  • Confirmar o descartar la presencia latente de virus posibles desencadenantes de las reacciones de hipersensibilidad y de la respuesta global, mediante serologías y estudio de poblaciones linfocitarias. Realizar el tratamiento oportuno.
  • Confirmar o descartar candidiasis intestinal o en otras localizaciones. Realizar el tratamiento oportuno.
  • Valorar posible deficiencia de actividad de la enzima DAO, analítica y/o funcional. Aporte externo de diaminoxidasa si es el caso.
  • Aporte externo de enzimas digestivas, prebióticos.
  • Renovación floras bacterianas beneficiosas  (efecto probiótico y normalizador) y rehidratación de mucosas.
  • Valorar posible reacción hipersensible al gluten (celiaquía y niveles de sensibilidad) analítica y/o funcional. Plantear la dieta acorde a ello.
  • Acupuntura y sistemas acupunturales. Se personaliza la selección de puntos.
  • Auriculoterapia. Es muy práctica porque incluso, te podemos enseñar a aplicártela tú en puntos específicos que son seguros.
  • Regular la insuficiencia hepatobiliar y regular el Qi, el yin de Hígado, el yin de Hígado y de Riñón.
  • Valorar insuficiencia de Sangre y regular si es el caso.
  • Valorar y regular insuficiencia de yin de Pulmón, que pueda afectar a piel, intestino y mucosas.
  • Propuestas nutricionales, fitoterapéuticas específicas según cada caso.
  • Controlar y modular los factores desencadenantes de estrés físico y/o mental.
  • Asegurar una buena calidad de sueño.
  • Averiguar y modular los factores desencadenantes de autoexigencia, y de comportamientos aledaños.
  • Modular la expresividad y la comunicación emocional.
  • Aprender pautas de estilo de vida saludable. Life Coaching.

Las afecciones y enfermedades pueden ser oportunidades de mejora de cómo somos y de cómo vivimos. El cuidado del medioambiente redunda además en un mayor bienestar para las personas con tendencia a respuestas de hipersensibilidad que es uno de los males del siglo XXI.

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