Intolerancias e hipersensibilidad

Factores tan variados como alimentos, tejidos, aditivos, cosméticos, campos electromagnéticos, aromas, sonidos, luz… pueden despertar en nosotros una respuesta inflamatoria de tipo alérgico, intolerancia o de hipersensibilidad en sentido amplio.

Se pueden manifestar o agravar simultánea o individualmente distintas molestias con cambios en tu bienestar integral. Entre las más frecuentes están: 

  • Afecciones autoinmunes.
  • Alergias en general.
  • Candidiasis.
  • Cansancio, síndrome de fatiga crónica (SFC).
  • Diabetes tipo II, colesterol alto, problemas de tensión.
  • Diarreas, colon irritable, intestino poroso (Leaky gut syndrome, LGS).
  • Dificultad para bajar de peso. 
  • Dolor muscular y/o articular, fibromialgia. 
  • Estreñimiento.
  • Falta de concentración. 
  • Hinchazón después de comer. 
  • Hipotiroidismo.
  • Infecciones urinarias crónicas.
  • Insomnio,
  • Irritabilidad,
  • Irritación ocular, sequedad en los ojos.
  • Jaquecas, migrañas, dolores de cabeza.
  • Picores,
  • Sensación de tristeza. 
  • Sensibilidad química múltiple (SQM).
  • Sequedad cutánea, eczemas, dermatitis. 
  • Síndrome de sensibilidad múltiple (SSM)
  • Síndrome metabólico.
  • Vértigos.
  • Etc.

 

Desde los años 80 un comentario al respecto de este tema, es que estamos expuestos a tantas nuevas sustancias y factores, que el organismo humano no ha tenido tiempo de desarrollar los mecanismos de adaptación. Existen varias causas, entre las que se encuentran:

  • El estrés prolongado que modifica la respuesta hormonal, inmunológica y nerviosa: vivimos “irritados física y emocionalmente” y salta todo. Tu cuerpo rechaza sustancias que incluso no son nocivas y no te sientes bien.
  • Las hormonas de estrés, como cortisol, histamina y adrenalina, crean el “modo defensa” inadecuado y el cuerpo percibe agresiones incluso inexistentes, como cuando tú estás muy enfadado/a. El sistema inmune, hipersensible, reacciona demasiado creando inflamación, dolor y malestar, casi sin más; o también se cansa y nos bajan las defensas.
  • El hígado no detoxifica adecuadamente.
  • Deficiencia de la enzima diaminooxidasa (DAO): aumenta la presencia de histamina proinflamatoria (síndrome de histaminosis alimentaria). 
  • Desequilibrio de enzimas, coenzimas catalizadoras y/o de jugos digestivos. Por ejemplo, deficiencia de lactasa para metabolizar la lactosa.
  • Fallos estructurales y/o inflamación de las paredes/barreras. Ejemplos de estas paredes y mucosas son la piel, el interior del tracto gastrointestinal, de los pulmones, de la vejiga, de la vagina, etc. Las intolerancias o hipersensibilidad no son sólo digestivas. Las alergias e hipersensibilidad fuera del sistema digestivo, puede no obstante estar relacionado con él.
  • Desequilibrios de las microbiotas. Las paredes están tapizadas con microbiotas o floras con millones de microoganismos que viven en equilibrio. Las bacterias buenas realizan funciones importantes, por ejemplo, nos defienden de infecciones, controlar la inflamación o suministran nutrientes. 
  • Ciertas causas genéticas pueden estar detrás de algunas intolerancias.
  • Presencia de sustancias en los alimentos como agentes de procesado que dificultan su correcta utilización y debilitan nuestro organismo.

Si y no. Retirar, al menos temporalmente, esos alimentos a los que eres intolerante puede beneficiar a la salud en la mayoría de casos en poco tiempo. Pero, si retiras alimentos sin analizar los nutrientes que aportan, tu dieta puede ser insuficiente en algún nutriente importante. Es vital encontrar el foco de los problemas. La ayuda profesional te ayudará a realizar los cambios necesarios de modo adecuado.

La vida así puede ser un problema, lo sé. Por ello, averiguar qué despierta la hipersensibilidad o intolerancia y, lo más importante, por qué ocurre, es muy importante para poder ayudarte y que recuperes bienestar.

Intolerancias y alergias se pueden considerar respuestas de hipersensibilidad biológica, pero no son iguales.

En una alergia, el sistema inmune participa de una forma específica, mediante reacciones bioquímicas e inmunoglobulinas específicas de tipo IgE. Las manifestaciones aparecen cuando se está en contacto con lo que provoca alergia a los pocos minutos u horas. Tienes más información en el apartado de alergias.

En las intolerancias generalmente no existe una respuesta idéntica a la alérgica. El sistema inmune sí participa en las intolerancias pero su implicación se parece más a la que desarrolla ante la presencia de una toxina, de un metabolito indeseable o de un antígeno. 

Después de más de 30 años de práctica profesional he desarrollado y perfeccionado un sistema de testaje de las intolerancias, así como un proceso de regulación: el sistema RIAB

Existen tests de niveles de inmunoglobulinas IgE, de celiaquía, de actividad de DAO, de niveles hormonales como cortisol, tiroides, estrógenos/progesterona, transaminasas; y otros que pueden complementar la información necesaria para ayudarte, si fuera necesario.

Sí. En mi experiencia es mejor que dispongas de la lista de alimentos permitidos, esto facilita hacer la compra y componer los menús. En la mayoría de los casos, notaremos grandes cambios en relativamente poco tiempo. Los alimentos no permitidos son “cuantificados” en niveles que van del 1 al 5, donde el 5 indica más intolerancia. En los test y/o terapia de seguimiento valoramos los cambios.

Para mí es esencial asegurarnos de que la lista de alimentos permitidos contiene los nutrientes (macronutrientes y micronutrientes) para tu organismo. Si no fuera así, estudiamos posibles causas más profundas relacionadas con esos macro o micro nutrientes, y quizá haya que suplementar de forma aislada algún micronutriente o algún cofactor.

Recordemos que otra cuestión es si la intolerancia se relaciona con una grave disfunción enzimática, un afección de base genética u otra situación subyacente puede requerir un abordaje específico más amplio. 

Si no se trata de ningún caso anterior, y te planteas esta pregunta suele ser cuando en la lista de alimentos permitidos no está eso que te gusta tanto.  El resultado de un test de intolerancias que se realiza por primera vez no es necesariamente el definitivo o “de por vida”. Con frecuencia, los resultados cambian a los pocos meses, hasta que finalmente se conforma una lista de alimentos que es la que nos va bien y nos sentimos cómodos y saludables.

Por tanto, a pesar de que te parezca que no está en tu lista permitida eso que te gusta tanto, la buena noticia es que puede cambiar, como se ha mencionado, y que es muy posible que te encuentres mejor y ya no lo eches tanto de menos. Por otra parte, al tratarse de intolerancias, que no alergias o deficiencias graves enzimáticas, si una vez lo comes, no tendría por qué haber síntomas graves, a lo mejor tan solo te das cuenta de que efectivamente no te sentaba muy bien. 

Si bien el trigo es un alimento que suele dar problemas de intolerancias, lo que se denomina “intolerancia al gluten” sí es una alergia. Es mejor hablar de “celiaquía”. Las personas celiacas sin tratamiento adecuado pueden presentan problemas de salud severos. Su diagnóstico es primordial. Ante una sospecha recomendamos realizar las pruebas correspondientes. En ocasiones, en la familia de una persona celiaca puede haber otros miembros de la familia con celiaquía o sensibilidad al gluten no diagnosticada.

Desde hace unos años se habla de sensibilidad (hipersensibilidad) al gluten en personas con valores negativos o no concluyentes en las pruebas de celiaquía. Se encuentran casos de personas no celiacas que, al retirar el gluten de su dieta, se sienten mejor. Todos estos datos se consideran al trabajar con el sistema RIAB. 

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