Bienestar intestinal: recuperar la flora intestinal

Estas son

Lucía

Lucía estaba desesperada por encontrar algo para ayudar a su joven hijo Luis ante sus quejas, molestias dolorosas y gases desde la infancia.

Lucía empezó a dar a su hijo un complemento nutricional probiótico para mejorar la flora intestinal, tras lo cual disminuyó la frecuencia y la intensidad de las molestias digestivas de su hijo. Algo curioso llamó la atención de Lucía. Luis tiene un diagnóstico de síndrome de Asperger. La forma de relacionarse, su concentración y su estado de ansiedad, mejoraron sustancialmente.

Ella pensó que podría ser una coincidencia. Pero resulta que no.

Valeria

La segunda historia trata de Valeria. Cuando la conozco ella trabaja en una empresa de ingeniería informática. Su puesto es de una gran responsabilidad y dice vivir muy estresada.

Valeria hace un tiempo que está más estresada de lo habitual. Siendo ella la más experta, en momentos clave, su jefe raramente consideraba sus recomendaciones. No consigue concentrarse, se le olvidan datos que conoce perfectamente, no sigue bien las conferencias de historia que tanto le gustan. Ha empezado con trastornos de la menopausia y lo está pasando muy mal. Siguió tratamiento hormonal y parece que no fue mejor. Al tiempo, empezó a estar hinchada, todo le sentaba mal, pasaba muchos días seguidos con estreñimiento. Tenía la piel seca, le molestaban las lentillas, le dolía casi todo el cuerpo y la cabeza, por más que durmiera no conseguía reponerse. Pidió una baja en el trabajo. No se sentía mejor, tenía infecciones micóticas en la boca, y había cogido mucho peso.

Hicimos un estudio a fondo, incluyendo búsqueda de intolerancias a alimentos, coprocultivos, de funcionamiento inmune Th1/Th2. Se mostró que su flora estaba alterada, su hígado estaba sobrecargado y su sistema inmune creaba demasiada inflamación.

Propusimos un programa detox, cambio de dieta, un plan de regulación del sistema de control central, apoyo prebiótico y probióticos junto con sesiones de acupuntura y técnicas acupunturales, soporte emocional y Life Coaching.

Paulatinamente se recuperó: vitalidad, memoria, digestión, peso y sensaciones.

Valeria solicitó un cambio de puesto. Como no le dieron opción, dejó la empresa y montó un negocio por su cuenta. Valeria ahora, es feliz. 

Un mundo de relaciones

Hace mucho tiempo que se sabe que la flora o microbioma formada por bacterias simbióticas tiene un efecto beneficioso no sólo en el sistema digestivo.

Se dice que en el intestino hay un “segundo cerebro”. 

El 70% del sistema inmunológico se localiza en el intestino.

El bienestar físico, mental y emocional, depende en parte de flora intestinal. 

El estrés físico y mental puede alterar la composición de la flora bacteriana y, a su vez, la flora dañada retroalimenta el estrés.

Todo está relacionado. Estas relaciones son parte importante de mi trabajo de décadas.

  • 100 – 200 billones de bacterias.
  • Hasta 2 kilos de peso.
  • Su volumen y peso es proporcional al tamaño de tu cuerpo.
  • 500 especies diferentes posibles, que varían según tu dieta y tu actividad.
  • 85% de las bacterias son bifidobacterias y lactobacilos. El resto son distintas especies que viven en equilibrio.
  • La flora es personal.
  • Dispone de una red nerviosa auto-regulada: sistema nervioso entérico. Se comunica con el sistema nervioso central.
  • Se relaciona con Sistema de Control Central (inmunológico, nervioso, hormonal o endocrino).
  • Presente en todo el tracto gastrointestinal.
  • Existe relación entre la microbiota del intestino, pulmones y piel / mucosas de cavidades.
  • Se representa como elemento Metal y se relaciona con “limpieza”, defensa, drenaje y claridad.
  • Se considera un órgano por sí mismo.
  • Favorece la digestión y metabolismo en general.
  • Ayuda a obtener energía.
  • Ayuda al sistema inmunológico, nervioso y hormonal (sistema de control central).
  • Controla los niveles de triglicéridos, colesterol, glucosa.
  • Evita la inflamación excesiva y/o crónica.
  • Ayuda al bienestar mental y emocional.
  • Minimiza la ansiedad, la depresión.
  • Ayuda a manejar, responder ante el estrés.
  • Mejora las funciones cognitivas y la memoria.
  • Percepción de los sentidos con claridad.
  • Bienestar de los vasos sanguíneos.
  • Apoya a las vías respiratorias.
  • Apoya a las paredes internas de cavidades.
  • Detoxificación.
  • Apoya al bienestar hepático y biliar.
  • Favorece el tránsito intestinal y la eliminación de desechos.
  • Formación de vitamina K, algunas vitaminas del grupo B como B12 y ácido pantoténico.
  • Mejora los niveles de glucosa, evita la resistencia a la insulina.

Las bacterias beneficiosas nos defienden gracias a diversos mecanismos, entre ellos:

  • Barrera bacteriana: las bacterias buenas controlan a las perjudiciales.
  • Relación con el sistema linfático y la formación de linfocitos T.
  • Presencia de IgA.
  • Respuestas inflamatorias equilibradas en todo el cuerpo, evitar la inflamación excesiva y la inflamación crónica, no solo en el intestino.
  • Control y regulación de la flora respiratoria: evita infecciones e inflamación en las vías respiratorias.
  • Evitar infecciones vaginales y cistitis crónica en mujeres.
  • Minimizar la formación y progresión de células tumorales, etc

Si la flora no está bien equilibrada podemos presentar:

  • Hinchazón, gases.
  • Problemas de tránsito intestinal: estreñimiento, diarrea.
  • Problemas hepatobiliares.
  • Cefaleas, migrañas con relación digestiva.
  • Intolerancias alimentarias.
  • Inflamación intestinal.
  • Candidiasis intestinal y otras infecciones.

Las bacterias intestinales:

  • Ayudan a controlar los triglicéridos y colesterol por transformación de:
    • Ácidos biliares que ayudan a digerir y transformar lípidos.
    • Oligosacáridos de fructosa, cuyos metabolitos pasan al torrente sanguíneo.
  • Regulan la aterosclerosis mediante el metabolismo de colina, fosfatidilcolina, betaína y L-carnitina.

El elemento Metal (intestino, pulmones y piel) representa la barrera física y los mecanismos de protección del cuerpo, el control de los ritmos, los procesos que ayudan a que se eliminen toxinas, a la claridad mental y de los procesos cognitivos, la finura de los órganos de los sentidos; controla el miedo y el estrés, al hígado y a la vesícula, se relaciona con el corazón, apoya en la obtención de energía y de nutrientes, y en la formación de la sangre. Estas y otras funciones se plantean hace más de 3.000 años, son propias de la medicina tradicional china(1).. Curioso, ¿verdad? Por supuesto, que hemos evolucionado y por ello, mi trabajo propone y explica nuevas relaciones y explicaciones de aquello que somos y cómo funcionamos fusionando medicina convencional y medicina tradicional. 

Los recientes estudios de la Dra. Kirsten Tillisch en la universidad de UCLA en Estados Unidos demuestran las propuestas de relación que menciono anteriormente: que el intestino está conectado funcionalmente con nuestro estado de ánimo y que la conexión intestino–cerebro es una vía de doble sentido.

Se ha comprobado la relación propuesta entre trastornos neurológicos como Parkinson, incluso el trastorno bipolar y alteración en la flora bacteriana.

Las bacterias pueden interactuar con el cerebro a través del ner­vio vago que comunica el hambre, la saciedad y sensaciones de estrés.

Se ha demostrado que la flora ayuda a regular la serotonina que favorece un buen estado de ánimo, el comportamiento social, el apetito, la digestión, el sueño, la memoria, el deseo y la función sexual.

Las conexiones entre diferentes regiones del cerebro difieren dependiendo del tipo de bacterias más abundante en el intestino. Por otra parte, el tipo de población bacteriana es personal y depende de la dieta, de la actividad física y de otros factores. Dichas conexiones forman las redes cerebrales que nos ayudan a sobrevivir, solucionar problemas, memorizar, crear, aprender, etc.

(1) Más información en el libro “Las bases de la medicina china”, volumen 1, fisiología. Claves para una salud en armonía. Autora: Nuria Lorite Ayán.

La ciencia está demostrando las relaciones que se proponían hace miles de años desde la medicina tradicional, si bien aún hay algunos mecanismos de acción que aún no están esclarecidos y continúa la investigación. Conseguir el bienestar intestinal y de la flora puede incluir distintos aspectos que se eligen de modo personalizado para ayudar en cada caso:

  • Prebióticos. Alimentos y sustancias específicas que fomentan el crecimiento de las bacterias buenas.
  • Probióticos. Bacterias buenas vivas. Alimentos fermentados.
  • Plan Detox.
  • Regulación hepatobiliar.
  • Cambios en alimentación, ayunos, semi-ayunos.
  • Lavativas suaves.
  • Sustancias antiinflamatorias intestinales.
  • Cuidado si se utilizan antibióticos y otros fármacos.
  • Control del estrés: aprender a relajarte, medita.

La flora o microbiota es esencial para tu bienestar general; su equilibrio depende en gran medida de tu cuidado.

Puedo ayudarte y preparar qué puede ser lo mejor para ti en cada ámbito.

En Biloba se trabaja con productos complementos nutricionales y herbales específicos con ingredientes de calidad máxima, control de fabricación GMP, exentos de contaminantes, legalmente etiquetados y formulados de modo especial para actuar sobre cuerpo y mente. Los extractos se eligen de modo concreto para facilitar absorción asegurando la alta biodisponibilidad.

Abrir chat