Vitamina D: Mucho más que la vitamina de los huesos
Durante muchos años, la vitamina D se ha asociado casi exclusivamente con el raquitismo y la salud ósea infantil. En el siglo XX, la vitamina D pasó a priorizarse también en las mujeres tras la menopausia. así como en adultos de edad avanzada, igualmente por su relación con el estado de los huesos y con ello, en la prevención de osteoporosis y fracturas.
Pero, hoy día la nutrigenómica muestra que la vitamina D participa en la expresión de más de mil genes. Esto significa que influye directa o indirectamente en múltiples funciones celulares, en prácticamente todos los órganos del cuerpo.
Desde mi experiencia clínica y docente, pocas moléculas han despertado tanto interés científico en las últimas décadas ampliándose el conocimiento de sus funciones y relaciones fisiológicas..
Veamos por qué.
La vitamina D y el equilibrio del calcio: una función esencial
Es verdad: La vitamina D es clave para la salud ósea. De hecho, sus funciones bioquímicas son esenciales porque están relacionadas en:
- La absorción y utilización de calcio y el fósforo
- El mantenimiento de niveles adecuados de calcio en sangre
- El mantenimiento de huesos en condiciones saludables
- El funcionamiento de la hormona paratiroidea o paratohormona..
Los huesos lejos de ser estructuras rígidas e inertes, son un tejido vivo, dinámico, en constante remodelación y renovación. Intercambian minerales continuamente con el resto del cuerpo: de hecho se dice de ellos que son la reserva mineral del organismo.
Un buen equilibrio de los niveles de calcio y de su presencia en los diferentes tejidos no solo es importante para los huesos, sino también para:
- La transmisión nerviosa y la comunicación celular.
- La contracción y relajación muscular.
- La correcta distribución de los minerales (evitando depósitos indeseados en tejidos blandos).
Vitamina D y sistema inmunológico: una función menos conocida
Uno de los aspectos más fascinantes de la vitamina D es su papel inmunomodulador.
Regular significa fomentar el equilibrio: ayudar a estimular el sistema inmune cuando sea necesario, y calmar sus acciones para minimizar o prevenir reacciones exageradas
Ejemplos de acciones fisiológicas de la vitamina D en este sentido son:
- Favorecer una respuesta adecuada frente a infecciones bacterianas y víricas
- Contribuir a que el sistema inmunológico sea menos reactivo cuando no debe serlo como ocurre en alergias, afecciones autoinmunes, inflamación “descontrolada” o crónica.
- Participar en los mecanismos del sistema inmune de control y normalización de la diferenciación celular.
En este contexto, la vitamina D actúa como un tipo de “defensina”: un modulador natural que ayuda a nuestro organismo a defenderse mejor frente a infecciones, especialmente en la piel y en las vías respiratorias.
Vitamina D y estado de ánimo
Un aspecto relevante para la sociedad actual que vive poco en el exterior y muy especialmente importante en países con pocas horas de luz, es su relación con el bienestar emocional.
La vitamina D forma parte de múltiples mecanismos fisiológicos que influyen en el sistema nervioso entre ellos en la regulación de niveles de neurotransmisores como serotonina y dopamina. En circunstancias de baja exposición solar, mantener niveles adecuados puede ser un factor a tener en cuenta dentro de una estrategia integral de salud.
No es casualidad que en ciertas latitudes o en las estaciones con menor luz solar se observen con más frecuencia alteraciones del estado de ánimo.
En parte, los trastornos afecto-emocionales derivados de la falta de luz como ocurre en otoño y en invierno, en áreas con climas lluviosos, cielos nublados o muy contaminados… sugieren que es importante valorar los niveles de vitamina D en el organismo.
Cuando cuesta “demasiado” hacerse a la falta de luz, cuando durante mucho tiempo no te da la luz del sol, si tu trabajo impide que puedas estar en contacto con la luz solar… ten en cuenta que la luz que “nos anima” no es solo la luz solar que entra por los ojos, la que vemos, sino la que tiene contacto con nuestra piel y ayuda a crear vitamina D.
Ante la duda, busca ayuda profesional para valorar tus niveles de vitamina D, revisar tu estilo de vida y poder realizar los ajustes convenientes.
En Biloba, estamos para ayudarte si nos necesitas.
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¿Por qué hoy vemos tantos niveles bajos de vitamina D?
En consulta, cada vez es más frecuente encontrar niveles insuficientes de vitamina D. Sorprendentemente no se trata solo de países de latitudes donde las horas de luz son escasas, sino que es una circunstancia que observamos incluso en lugares considerados los paraísos del Sol, como por ejemplo, países de la cuenca mediterránea. Las razones son múltiples, entre ellas destacan:
- Menor exposición solar: la vida en interiores ha ganado a la vida en exterior.
- Cambios dietéticos: menor consumo de alimentos grasos afecta al nivel de vitamina D, ya que necesita un medio lipídico para disolverse y poder ser asimilada.
- Contaminación ambiental: puede reducir la exposición a los rayos del Sol
- Latitud geográfica y condiciones climáticas que reducen la opción de tiempo de exposición al Sol.
- Uso inadecuado de la protección solar: la protección solar debe estar adaptada a nuestro tipo de piel así como a la edad, actividad que se realice en exteriores, lugar y época del año. La ayuda profesional es esencial en este aspecto para evitar cometer errores.
Aprender a tomar el Sol es vital para conseguir los beneficios y no correr riesgos..
En cuanto a los niveles de referencia normales de vitamina D en sangre, cada país establece rangos de referencia distintos, ya que influyen factores climáticos y dietéticos. Por eso es importante interpretar los análisis según los valores de referencia locales y la situación individual.
¿Con qué situaciones se relaciona un déficit de vitamina D prolongado?
Cuando el déficit de vitamina D es prolongado en el tiempo, puede relacionarse con:
- Osteoporosis y fragilidad ósea.
- Alteraciones del sistema inmunitario.
- Mayor susceptibilidad a infecciones.
- Alteraciones del estado de ánimo.
- Deterioro cognitivo más apreciable en personas mayores.
- Mayor riesgo cardiovascular.
Siempre es recomendable valorar los niveles de vitamina D mediante analítica para decidir o no una suplementación y el rango de dicha suplementación.
¿Es necesario suplementar la vitamina D?
Cuando me preguntan esto en clase o en las conferencias, suelo responder: ¡Depende!
– Y, ¿de qué depende?
Aquí siempre nos viene a la memoria la canción de Jarabe de Palo, con Pau Donés, y se nos pone una sonrisa.
Estos son los factores que como profesionales de la salud hemos de tener en cuenta:
- Depende de tus niveles analíticos.
- De tu edad.
- De tu exposición solar.
- De tu dieta.
- De tus circunstancias personales.
La alimentación es la base. Pero cuando la exposición solar no es suficiente, se encuentran manifestaciones relacionadas con la insuficiencia de vitamina D aunque aún los valores estén en rango pero tiendan a la baja o los niveles directamente son bajos: la suplementación será parte de una estrategia individualizada.
Es importante elegir formulaciones de confianza, calidad, alta biodisponibilidad y ajustadas a normativa, y preferiblemente, hacerlo con orientación de un/una profesional de la salud. Podemos ayudarte.
- Nuestra recomendación: Vitamin D3 de Master Life.
Un enfoque responsable
La vitamina D no es una moda. Es una molécula necesaria con una enorme relevancia fisiológica.
Pero tampoco debe tomarse sin criterio. Como en otros casos, no se aplica el dicho: “Cuanto más, mejor”. La fisiología y la bioquímica no funcionan así.
Mi recomendación habitual implica: información rigurosa, valoración de las manifestaciones, análisis cuando sea necesario, ajustes y decisiones personalizadas.
Si tienes dudas sobre tus niveles de vitamina D o sobre si necesitas suplementación, puedes consultarnos. Estaremos encantados de ayudarte y orientarte.
Información complementaria:
- Fuentes de alimentos, manifestaciones asociadas a la deficiencia de vitamina D.



