viviendo el paso del tiempo
El tiempo, Cronos y nosotros

Cronos era el dios del tiempo humano en la mitología griega. Cuando uno lee las historias mitológicas, se le queda el estómago un poco encogido, al menos a mí. ¡Cuánta barbarie! Desde mi posición totalmente terrenal, con la edad (paso del tiempo) y siendo poco dada a las deidades si no es desde un plano histórico y arquetípico, cuando estudio mitología, me viene a la cabeza un maravilloso texto que usé en la primera parte de la realización de mi segunda tesis doctoral. Este texto del que hablo es una historia de la humanidad, titulado: “Cronología del mundo” de Isaac Asimov. Un tesoro.

En aquel texto, Asimov, me iba contando qué ocurría en cada lugar del mundo de modo simultáneo: hace equis miles de años… hace mil años, en tal década del siglo XX… Recuerdo que a mi tutora de tesis, le comenté un día: me produce mucha tristeza este libro, casi todas las páginas hablan de guerras y batallas, conquistas y sufrimiento. Y es menor el número de páginas que tratan de paz. Una reflexión como otra cualquiera. Paz… Iba a escribir la palabra progreso… pero esto es relativo.

En tiempos de guerra, existe un progreso o aumento del número de invenciones y de recursos, para afrontar la situación, desde los que guerrean y desde los que tienen que vivir su día a día a duras penas, o desde los que “se forran” a costa de la situación.

El mundo no ha cambiado tanto. ¿O sí? ¿Qué piensas? Si quieres compartirlo, estoy encantada de leer tus comentarios, abajo, tras el post.

Vuelvo al paso del tiempo. La palabra cronología tiene su raíz en Cronos, tiempo. El paso del tiempo es inexorable. Puede ser relativo, moldearse, curvarse… pero pasar, lo que es pasar, pasa.

Saturno o Cronos

Los romanos intentaron suavizar la historia de Cronos. Ellos denominaron Saturno a su dios del Tiempo. La suavidad fue quitar acciones muy gore de alrededor de la historia, pero Saturno ¡se comía a sus hijos…! Ese cuadro de Francisco de Goya “Saturno devorando a su hijo” es impresionante, y una obra de arte, no lo dudo, pero a mí me da mal rollo. Si tienes curiosidad, al final te he dejado un link donde está el cuadro e información sobre él. Pero sigue leyendo…

Saturno no sólo da nombre al dios, sino a un planeta enorme y precioso (es mi favorito) y a un día de la semana: al sábado, Saturday (en inglés, día de Saturno). Existen festividades en honor a Saturno, que también era el dios de la agricultura, supongo que porque el tiempo marca las estaciones y con ello la siembras, cosechas… Las Saturnales se celebraban en lo que ahora es la Navidad, alrededor del solsticio de invierno.

Saturno además se relaciona con una relación arquetípica muy interesante, que me fascina. ¿Por qué es tan “malo” Saturno? Da que pensar…

Saturno se relaciona con el “miedo” que tenemos al paso del tiempo, a que el tiempo (o cualquier otra cosa, entidad, persona, situación) nos haga desaparecer, “nos coma”, o quizá a perder el control de la vida porque el tiempo pasa y los acontecimientos pueden sobrevenir como no imaginamos. Hay una entrada muy bonita en este blog sobre esta relación y cómo comprender y vencer al miedo, espero que te ayude, es esta.

Pero quiero hablarte del miedo al paso del tiempo en sí. Esta sociedad del siglo XXI ha intensificado el culto a la juventud, y puesto en un lugar oscuro para no verlo al efecto del paso del tiempo en nuestro cuerpo, al envejecimiento. Para poner las cosas más difíciles, no se contempla igual el envejecimiento en los hombres que en las mujeres. Hay muchas capas que crean esta idea de que un hombre maduro es más atractivo y una mujer madura está “fuera del mercado”. ¡Me hiere tanto esta frase…!

Claro que queremos vernos bien, guapos y guapas, sentirnos estupendamente en nuestra piel y en nuestro cuerpo. No es solo una cuestión de estética o imagen, es una cuestión funcional: queremos tener claridad mental, agilidad en el movimiento, vitalidad y agudeza en los sentidos. Queremos seguir haciendo cosas, creando, viviendo el momento, y vamos a vivir presumiblemente más años, según las estadísticas.

¿Quieres solo vivir más o quieres vivir más y mejor?

Yo me apunto a lo segundo. Lo digo en cada conferencia en todos los países en donde he estado o a los que hablo mediante video conferencias: Queremos vivir más y mejor.

Por eso, quizá el lenguaje haya que adaptarlo. Si hablamos de antienvejecimiento o antiaging, yo me imagino luchando contra Saturno o Cronos, con lo pequeña que soy, haciendo lo posible por impedirle el paso como quien sujeta un muro que se va a caer de un momento a otro. O sea, un trabajo ímprobo. Y un día decidí que biológicamente, (y por higiene mental) era más lógico hablar de frenar o ralentizar en envejecimiento, y empecé a usar la palabra slowaging. Fue hace muchos años y por lo que sé, la palabra se hizo “famosa” en Google… a base de mis publicaciones. Tiene gracia, pero seguimos hablando más de antiaging.

Mi idea es que no quiero tener la misma cara que cuando tenía 20 o 30 años, porque no soy esa, pero quiero verme bien, sentirme cómoda conmigo misma. Y no sólo por fuera sino que quiero que mi cuerpo por dentro funcione lo mejor posible como cuando estaba “casi nuevo”. Esto depende de mí: de lo que hago cada día, de lo que como, respiro, bebo, hago, pienso, siento. Y depende del entorno, por ejemplo, de esas sorpresas biológicas (virus, bacterias, hongos, parásitos) o accidentes que me puedan ocurrir. En ese segundo punto cuanto mejor esté mi sistema de control central, menor será el impacto de factores negativos del exterior.

Al final, como en otros aspectos de la vida, no importa solo lo que pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa.

Y con todo esto lo quiero decirte es que te cuides, que el tiempo pasa y depende de nosotros, de nosotras hacer que sea una relación fluida y agradable en su mayoría, o que lamentemos no habernos cuidado.

El paso del tiempo

¿Qué te puedo ofrecer ante el paso del tiempo? Espero que mucho. Además del cuidado mental y emocional, aprender es maravilloso y tenemos la oportunidad de crecer y de hacer los cambios (en el tiempo) oportunos, te ofrezco un cuidado de tu cuerpo que redunde también en tu mente y vivencia emocional.

Los apoyos de Life Coaching ayudan desde todos los planos físico, mental, emocional y desde tu vida espiritual.

Los apoyos orgánicos que ayudan a mente y emociones están plasmados en unos protocolos de cuidado específicos que se adaptan a cada persona, a sus circunstancias, a sus necesidades. Te ofrezco el Kit Antiaging M&B, un kit especial de la línea Master Life para mente y cuerpo (Mind & Body), y también puedes personalizar tu cuidado.

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Estoy para ayudarte. Escríbeme.

 

Links informativos relacionados con el post: antiaging – slowaging

Link para ver el cuadro de Goya: aquí.

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